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Aprovechamiento de tablero: el número que mueve más dinero en menos tiempo

El costo de tablero no sigue el área de las piezas — sigue cuántas hojas abres. Cómo medir el aprovechamiento real con registros que ya tienes, y por qué la cifra teórica del optimizador es la equivocada para costear.

Actualizado

El costo de tablero suele ser el renglón más grande de un costeo de muebles, y tiene una propiedad que sorprende: **no escala con el área de tus piezas. Escala con cuántas hojas abres.**

Una pieza apenas demasiado grande para que quepan dos en una hoja cuesta lo mismo que una pieza del doble de tamaño. Por eso un milímetro de cambio de diseño puede valer más que un mes de mejora en el piso — y por eso ésta es la primera cifra que hay que medir.

Mide el aprovechamiento real, no el del optimizador

Hojas entregadas al trabajo, divididas entre los productos terminados que salieron de ellas. Las dos cifras ya están en tus registros: una en el vale de almacén, otra en el conteo de producción.

No costees con el aprovechamiento teórico del optimizador. No sabe de la hoja con una esquina dañada, de las piezas recortadas tras un error de maquinado, del retazo técnicamente utilizable que de todos modos se tiró, ni del recorte que se le quitó a un tablero alabeado. Ésas son hojas reales y se pagaron.

La diferencia entre las dos cifras no es una falla del software. Es el tamaño de tu oportunidad, y sólo se vuelve visible cuando costeas con la cifra entregada.

Cuánto vale el retazo

Normalmente cero, y cero es una respuesta legítima que debes capturar en vez de dejar vacío. Algunos talleres venden retazos o los queman para calor — si es tu caso, usa el precio realmente recibido.

La advertencia de la doble resta aplica aquí como en todo giro con subproducto: cobra las hojas consumidas y después acredita lo que el retazo produzca. Cobrar sólo el área de las piezas **y además** acreditar el valor del retazo resta el mismo desperdicio dos veces.

Dónde mejora de verdad el aprovechamiento

  1. Cortar varios modelos en una misma hoja en lugar de un trabajo por hoja. Casi siempre la mayor ganancia disponible y no cuesta más que programación.
  2. Ajustar dimensiones de las piezas donde el diseño lo permita. Un entrepaño unos milímetros más angosto puede quitar una hoja completa de cada lote — es el cambio con la mejor relación dinero-esfuerzo de todo el giro.
  3. Administrar los retazos a propósito: etiquetar, guardar y dejar que el plan de corte los use. Los retazos que se tiran se compraron a precio de hoja completa.
  4. Ajustar el tamaño de hoja al tamaño del producto al comprar. Algunos productos encajan mucho mejor en otra medida estándar, y nadie lo revisa porque el taller siempre ha comprado una sola medida.
El punto dos necesita que diseño y piso miren la misma cifra, que es justamente lo que normalmente no tienen. Poner el aprovechamiento en la hoja de costos es lo que hace posible esa conversación.

El detalle

Un mejor aprovechamiento ahorra dinero sólo si reduce las hojas que realmente se compran. Si tu taller tiene tablero en existencia que no puede usar en otra cosa, mejorar el aprovechamiento de un trabajo puede sólo mover inventario un rato.

Es la misma prueba que la guía del cuello de botella aplica a toda mejora. El aprovechamiento de tablero normalmente la pasa — las hojas se compran de manera continua — pero conviene confirmarlo y no darlo por hecho.

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